¿Refundación o disolución de Carabineros?

Por Roberto González y Nicolás Campos

El periodo abierto por las movilizaciones del 18 octubre de 2020 ha traído una agudización general de la represión, marcado por el “desbande” de las fuerzas policiales.

Si durante el periodo transicional ya habían acontecido asesinatos policiales y graves atropellos a la integridad física en el marco de movilizaciones sociales, como lo fueron la muerte del obrero forestal Rodrigo Cisternas o las lesiones sufridas por el estudiante Rodrigo Avilés, esta situación se intensificó desde la fecha señalada.

Además de los 31 muertos, los más de 400 heridos con traumas oculares, y las miles de denuncias por violaciones a los derechos humanos que dejó el estallido social, se suman sucesos como el asesinato del barrista el ‘Neco’, o la situación que sufrió el menor de edad que fue lanzado al Mapocho en una jornada de movilización convocada en Plaza Dignidad, hechos en los cuales estuvieron directamente involucradas las Fuerzas Especiales de Carabineros.

De este modo, los sucesos ocurridos en el recinto Sename de Talcahuano, donde dos menores de edad resultaron baleados por Carabineros, y que terminó con un nuevo descabezamiento del alto mando de dicha institución, está lejos de ser un hecho aislado.

Lo anterior, sumado a los casos de corrupción en que se han visto envueltos altos mandos de Carabineros, tiene sumido a esta rama del aparato represivo del Estado en una de las más importantes crisis de su historia, situación que es reconocida incluso por los mismos cuadros políticos burgueses.

La importancia de lo anterior radica en que, dado el estado de las cosas, el factor Carabineros será uno de los elementos principales a abordar en el marco del actual cambio de periodo, tanto por las iniciativas burguesas que busquen resolverlo en favor de mantener el orden capitalista, como por las distintas alternativas de izquierda que aspiran a conducir la fuerza social que irrumpió con el estallido social.

Precisamente la izquierda no se ha quedado impávida ante la crisis de Carabineros, formulando una serie de consignas político-programáticas en las cuales resulta importante detenerse. 

Las posiciones en la izquierda

Dos ejes reivindicativos destacan en la izquierda. El primero, que exige una reforma de carácter “refundacional” de Carabineros con el fin de construir una policía que respete los “derechos humanos” y se aleje de los episodios que ha caracterizado a este cuerpo durante los últimos meses. Mientras que un segundo eje reivindicativo exige derechamente la “Disolución de Carabineros”. 

Pareciera que ambos ejes guardan importantes distancias entre sí. Sin embargo, el fin de la cuestión es prácticamente el mismo: el poder dar con una solución que ponga freno a los abusos de Carabineros y que detenga el accionar represivo. 

El problema que los bien intencionados deseos de las distintas organizaciones de izquierda plasmados en estas reivindicaciones terminan chocando con la realidad. En efecto, el aumento de la represión no es azarosa, sino que responde a la dinámica y agudización que ha tomado la lucha de clases en Chile. La contracara necesaria de esto es el hecho de que Carabineros cobre la importancia de actor principal que debe responder a la función de velar por el mantenimiento del orden público en el marco del régimen burgués vigente. 

Así puestas las cosas, las consignas que se levantan en la izquierda se basan más en deseos que en un análisis de las tendencias y alcances de la realidad misma. El aumento de la represión y su eventual cese no se encuentran en fórmulas mágicas, ya que la represión está inscrita en la naturaleza misma de toda sociedad capitalista, y de la cual Chile no es la excepción, como lo es la lucha de clases y los ciclos por la que esta atraviesa. 

¿Qué hacer?

La realidad misma descarta consignas refundacionales y disolventes del cuerpo de Carabineros, si en lo que a poner freno a la escalada represiva se refiere. ¿Qué plantear entonces? 

Así como resulta irresponsable levantar reivindicaciones sin posibilidad material de realización mientras se mantenga el poder burgués, tal como ocurre con la disolución de Carabineros; tampoco corresponde a los revolucionarios resolver la crisis que atraviesa al bloque en el poder y al aparato estatal. Por el contrario, la izquierda tiene la importante labor de evaluar las tendencias y los alcances de las circunstancias que se viven, y con ello plantear las tareas políticas que la clase trabajadora tiene por delante en el escenario de la lucha de clases. 

El contexto actual permite aprovechar la crisis en que se encuentra sumido este cuerpo fundamental del Estado burgués chileno, como lo es Carabineros, con el objetivo de acercar a la tropa al programa reivindicativo de las y los trabajadores del país. Para ello es fundamental levantar una consigna que apunte a romper con la estructura de castas que prima al interior de Carabineros, llevando así al interior de la institución las contradicciones de clase que desgarran al país. Dicha consigna no puede ser otra que la de “carrera única en Carabineros y FF.AA.”. 

Una consigna de este tipo necesariamente interpela al carabinero raso, lo llama a posicionarse frente a la crisis que atraviesa su institución y al estado actual en que se encuentra el régimen de dominación burguesa en Chile. 

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