El Apruebo y la Constitución de los “abusos”

Por Maximiliano Rodríguez

Característico del pensamiento “progre” de la izquierda actual es presentar las cuestiones superficiales de los problemas sociales como lo fundamental de estos, y viceversa. Precisamente así ocurre con el eslogan de campaña de cara al plebiscito del próximo 4 de septiembre que denomina a la Constitución del 80’ como “Constitución de los abusos” (sic).

La cuestión esencial, sin embargo, no es eso. Lo importante es que la Constitución vigente es una Constitución burguesa, y la propuesta de la Convención también lo es. ¿Qué significa que sea burguesa? Significa que consagra –y no puede ser de otro modo– en lo jurídico la explotación de los trabajadores (propiedad privada) y la posición de la burguesía como clase dominante de la sociedad chilena. Esto es lo fundamental para los trabajadores y sus intereses, y donde no hay que dejarse embaucar ni siquiera un instante por fórmulas ideadas desde el marketing electoral con eminentes fines de ganar votos antes que de educar políticamente.

Lo particular de la Constitución del 80’, incluyendo sus posteriores reformas, era que consagraba un determinado orden institucional que respondía a un equilibrio de fuerzas específico de las distintas fuerzas burguesas del período transicional, y que ahora ha quedado entredicho debido a la emergencia de las clases medias en la escena política.

La propuesta constitucional que será plebiscitada en septiembre presenta evidentes avances para los trabajadores, recogidos mayoritariamente en el artículo 47, que apuntan en lo fundamental a garantizar la libertad sindical, ampliar el derecho de sindicalización y fortalecer la capacidad negociadora frente a la patronal. Sin embargo, esto no cambiará su condición de explotación ni su posición de clase dominada.

En ese sentido, y solo en ese, los trabajadores deben votar por el Apruebo en la próxima contienda electoral. Sin embargo, no les es permitido en ningún caso hacerse ilusiones con las supuestas bondades del proyecto constitucional promete. Tampoco tiene que compartir la extravagancia lingüística con que las clases medias envuelven la agenda programática de su rebelión ideológica. Y, sobre todo, no debe callar frente a las falsas soluciones (plurinacionalidad, escaños reservados, justicia indígena, etc.) que plantea bajo el chantaje de estar haciéndole el juego al rechazo.

Así puestas las cosas, resultan sencillas y claras, entendibles por cualquiera. Una alianza táctica claramente delimitada con sectores burgueses –frente a otras fracciones de la misma clase– por un objetivo específico. Esto además evita dos cosas: que una eventual derrota del Apruebo arrastre también a la clase trabajadora; y que un triunfo de esta opción siembre falsas esperanzas entre los trabajadores.

Es en verdad sorprendente que una perspectiva de la coyuntura política de este tipo, tan sencilla, que gira en torno a las clases sociales y sus intereses, se diluya en un difuso discurso ciudadanista de “movimientos sociales”, cuando precisamente muchos de los voceros y voceras de estos solo ayer –si es que aún no– dictaban sendas charlas y escribían sesudas tesis doctorales sobre la vigencia del pensamiento de Marx. Resulta incomprensible entonces que un análisis tan preciso como el marxista sea reemplazado por una siutiquería que plantea el problema en los términos de “abusos”, cuando en lo que estamos es en una sociedad erigida sobre la explotación del trabajo. ¡En fin!

1 thought on “El Apruebo y la Constitución de los “abusos”

  1. Creo que esta propuesta de Constitución iba a ser un gran avance, pero bajo la perspectiva Marxista no deja de tener razón el análisis.

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